30 de septiembre, Día Internacional del Traductor

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30 DE SEPTIEMBRE, DÍA INTERNACIONAL DEL TRADUCTOR

Por: Anthony Letts - Comité de Historia - ANATI-O

Septiembre de 2021

Eusebius Sophronius Hieronymus, -más conocido como San Jerónimo- nació en Estridón, Dalmacia (hoy Croacia) en el año 342 de nuestra época y murió el 30 de septiembre de 420. Toda su vida giró alrededor de la Biblia: la tradujo, la comentó en sus obras y siempre se orientó hacia la vida ascética. Estudió gramática, retórica, derecho y filosofía, hebreo, griego y las Sagradas Escrituras.

Fue autor de la primera Biblia Vulgata autorizada, una traducción del hebreo del Antiguo Testamento y del griego del Nuevo Testamento al latín (hazaña algo elitista, ya que el vulgus de su época era en su mayoría analfabeta).

Su mayor aporte a la actividad de los traductores fue la promoción del debate entre la traducción palabra versus la traducción basada en el sentido. “Una traslación literal de una lengua a otra encubre el sentido, a la manera que una grama abundante ahoga lo sembrado” o más directamente, “Vayan otros a la caza de sílabas. Tú busca las sentencias” escribió a su amigo Pamaquio..

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Criticaba también a los autores, “Si hay poca agua en el arroyo, la culpa no es del cauce sino de la fuente”, y además, insultaba al público: “Por imbécil que sea un autor, siempre hay un lector que se le parece”. De hecho, Jerónimo era buscapleitos sin pelos en la lengua ni en la pluma; y esa característica finalmente le hizo perder muchas amistades (y de paso, la Silla de San Pedro).

La Federación Internacional de Traductores (FIT), escogió el día de su muerte para conmemorar el Día Internacional de la Traducción y la Asamblea General de la ONU Naciones Unidas lo avaló el 26 de mayo de 2017.

Jerónimo, reconocido de manera abierta por estas dos organizaciones de alcance mundial como el “patrono” de la traducción, fue un acérrimo crítico de la traducción imprecisa o amañada. El día de su muerte se celebra por sus aportes a la traducción, no porque una de las religiones del mundo lo haya apreciado además por sus otras cualidades.

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Nacido en Estridón (Croacia) el año 347, conocía a la perfección el latín pues era su lengua nativa y estudió el griego y el hebreo

Un ejemplo similar podría ser San Jorge de Inglaterra cuyas ocupaciones originales – “matador de dragones” y abanderado de cruzadas contra “los infieles” – ahora son políticamente incorrectas. Pero sigue siendo visible en todas partes: la bandera de San Jorge es símbolo patrio y un elemento de la cultura, su escudo está en una camiseta de fútbol, su nombre en bares y barcos.

O, por reductio ad absurdum, tenemos la Navidad, tal vez el símbolo más polifacético del mundo occidental. Con la misma lógica que se podría aplicar a Jerónimo, tendríamos que explicar a los niños que los pastores a quienes cantan su invitación a acompañarlos no son cuidadores de ovejas, sino de unos canes descendientes de los lobos de la Selva Negra, o que su destino, Belén, no es un pueblo en el Oriente Medio sino un manicomio en Colombia.

Desde luego, ANATI-O no es una asociación confesional. Tampoco lo son la FIT ni la ONU. Por eso la supresión del nombre o memoria de San Jerónimo Traductor parecería inducida por una intolerancia basada en supuestas imposiciones antirreligiosas sin fundamento.

Jerónimo es parte de la historia de lo que hacemos y, como tal, debemos aceptarlo.

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